Cocina y diseño

Comer es una actividad que implica los cinco sentidos, dos de ellos fundamentales, la vista y el gusto. Un platillo servido en lugares diferentes —una fonda o un restaurante— puede percibirse de manera distinta aunque tenga el mismo sabor, por varios factores: el lugar, el protocolo de servicio y la presentación.

En cualquier caso, el cliente espera el platillo en su punto, las bebidas en su estado y la cuenta en su justa proporción. Lo mismo pasa con el diseño.

El diseño es un proceso parecido a servir un platillo digno de los mejores restaurantes. El cliente no espera menos. En todo caso, visitaría una fonda, comería y se iría. El equivalente sería un diseño de molde, amateur. Un platillo o un diseño, según el lugar en que se sirva, cambia de manera radical la experiencia del comensal o del cliente.

El chef —al igual que el diseñador— se procura los elementos que logren el éxtasis en el paladar del comensal; su labor es lograr que todos los sentidos se concentren en un solo objetivo: disfrutar el plato. Cuando el diseñador —al igual que el chef— presenta un proyecto, el cliente ya ha pasado por todo un protocolo parecido al servicio de un restaurante, reservó la mesa, leyó el menú, pidió una entrada, probó un buen vino y espera con ansia el plato fuerte: la propuesta con la solución a su problema. Debemos estar conscientes de que muchas veces el cliente llegó gracias a una recomendación, vió tu portafolio, sabe lo que haces, se reunió contigo varias veces, aprobó un presupuesto y espera que lo que presentes responda a sus expectativas. Sin embargo, existe un detalle importante: a diferencia del chef, el diseñador trabaja con la materia prima que le proporciona el cliente. Este detalle nos diferencia en la elaboración y el resultado, sin embargo, lo que verá servido, con base en sus datos, informes, mercado, etcétera, será sin dudad el sabor para sus ojos.

La analogía funciona porque —si funcionó—, el comensal o cliente regresará una y otra vez o en todo caso, te recomendará, alabará tu sazón, tu hospitalidad, la relación calidad-precio pero sobre todo, recordará esa primera impresión que le dejó el sabor de un excelente servicio.

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